El rastro: una tradición que perdura

Por busca@dmin El 18 de noviembre de 2014

rastroEl barrio de la Latina de Madrid acoge cada domingo y festivo desde las 10.00 hasta las 15.00 una tradición que sobrevive al paso del tiempo: El rastro.

Este rastro es un mercado al aire libre, en el que comerciantes y compradores tienen la posibilidad de interactuar con el fin de encontrar el producto deseado. Desde productos artesanales hasta lo más moderno que se pueda esperar se dan cita en esta tradición que acumula más de 400 años de celebración en la capital española.

Denominando el Rastro

El nombre del mercadillo proviene de la curiosa relación con su principal estacionamiento: en el lugar en el que a día de hoy se levantan los puestos, antiguamente tenía lugar las curtidurías, muy cerca del matadero; y el transporte de las reses dejaba un rastro de sangre que terminó dando nombre a este.

¿Qué encontrar?

Lo que hace al rastro una tradición perdurable, además de su ambiente distendido y envuelto en diversión, es la cantidad de productos que podemos encontrar en el mismo cada domingo o festivo. Posiblemente, lo que estés buscando, se encuentre en este lugar, y si no lo ves a primera vista, existen zonas especializadas para según qué.

  • Calle de San Cayetano: Es la calle de los pintores. En ella encontramos desde obras hasta los utensilios necesarios para sacar el artista que llevamos dentro.
  • Calle Fray Ceferino González: Puestos de tienda ambulantes en la denominada Calle de los pájaros. Antiguamente servían de compraventa de animales, pero a día de hoy quedan pocos expertos en la materia.
  • Calle de Rodas, Plaza del General Vara del Rey y Plaza de Campillo del Mundo Nuevo son las zonas especializadas en la compraventa de revistas, cromos y comics.
  • Calle del Carnero y Calle de Carlos Arniches: Aquí encontraras libros de cualquier época y categoría.

Todas estas posibilidades hacen del rastro un paseo interminable en el cual encontrar casi de todo.

Aun así, aconsejamos mantener prudencia con los objetos de valor que llevemos encima, puesto que el bullicio que acompaña a esta tradición cada domingo puede llevar a situaciones que no deseemos.

Pero lo importante es las enormes posibilidades y el agradable rato que podemos pasar en este mercadillo situado en Calle Ribera de Curtidores y alrededores; en la cual cada domingo puede contener muchas experiencias enriquecedoras y nuevas.