Descansar bien es el primer paso para cuidar tu salud: prácticos consejos para elegir un buen colchón.

casasostenible Por casasostenible El 10 de julio de 2012

Descansar bien por la noche relajando todos los músculos y estirando la columna, es algo que no se debería infravalorar si queremos cuidar nuestra salud.

Por esto, ASOCAMA (Asociación Española de la Cama) recomienda cambiar el colchón más o menos cada diez años, independientemente del uso que se la haya dado.

Pero, ¿sabemos cuál es el colchón que mejor se adapta a nuestra forma de dormir?

Hay muchas clases de colchones y cada una de ellos se adecua a nuestras  diferentes exigencias y costumbres. Podemos dividirlos de la siguiente manera:

Colchones de muelles: son el tipo de colchón más vendido porque suele ser más económico. Ofrecen una buena sujeción para la espalda, pero con los años se deforman mucho.

Colchones de látex: están hechos de material elástico procedente del caucho vegetal. Son hipoalergénicos y duran más que los de muelles, pero son muy sensibles a la humedad y si la cogen hay que airearlos.

Colchones viscoelásticos: son muy confortables. Están especialmente indicados para las personas que sufren de dolores musculares y óseos. Son más caros que los anteriores.

Colchones de espuma: su calidad varía según la marca. Aquellos más caros son más cómodos, sin embargo los más baratos tienen fama de ser poco duraderos y menos confortables.

Colchones de lana: son los más “antiguos” y por eso son difíciles de encontrar. Son resistentes y duraderos, pero necesitan muchos cuidados.

Futones: tienen su origen en la cultura japonesa. Son firmes, decorativos y suelen ser bastantes asequibles. Desafortunadamente, se deforman con el uso.

Sea cual sea la cama que elijas, hay que saber cuáles son las tres características imprescindibles de una buena superficie de descanso: firmeza, homogeneidad y adaptabilidad.

Para cuidar nuestro colchón, y nuestro descanso, se recomienda darle la vuelta cada seis meses  para que el desgaste sea homogéneo. También se aconseja la ventilar la cama diariamente para evitar la acumulación de humedad.