Hoteles en Menorca, la luz del Mediterráneo

hotelesglobales Por hotelesglobales El 15 de diciembre de 2011

Menorca es luz. Blanco y verde contra el intenso añil de un cielo mediterráneo, testigo del paso de civilizaciones, de la lucha en mil batallas. Isla expuesta al viento, arribada de todos los marinos que han recorrido el Mare Nostrum desde la antigüedad. La suavidad de sus formas y la bonanza de su clima la convierten en un destino ideal para el viajero en busca de calma y de un lugar al que las premuras del mundo moderno se resisten a llegar. Los hoteles en Menorca son un remanso en el encontrar esa tranquilidad.

Como todo el entorno mediterráneo, Menorca goza de un clima suave y templado. Su predominante vegetación de pequeña hoja perenne le confiere un permanente verdor en cualquier estación.

El hombre se hizo presente en esta porción de tierra en el neolítico, del cual datan las numerosas cuevas que sirvieron como habitación durante largos siglos a los antiguos pobladores. En este período se fechan os talayots y las navetas, túmulos funerarios propios de la cultura talaiótica que no pueden ser admirados más que en estas latitudes.

Considerada desde siempre como un territorio estratégico en el Mediterráneo, a partir de este momento pasan por sus costas griego, fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, árabes e incluso durante el siglo XVIII cae bajo dominación inglesa y francesa.

La actividad de Menorca está indisolublemente unida al mar. Todo su litoral está salpicado de un miríada de calas, ensenadas y pequeños puertos pesqueros y deportivos. Abundan los rincones remotos y difícilmente alcanzables en los que el solitario será al menos por un tiempo, completamente feliz.

A ellas tendrá que llegar andando e incluso por mar y podrá admirar paisajes casi vírgenes a un paso de los núcleos habitados próximos, donde podrá hospedarse en algunos de sus hoteles, albergues o casas rurales.

Para quienes prefieren parajes más accesibles será fácil localizar una de las mil playas de aguas plácidas y limpias frecuentadas por bañistas de todas las nacionalidades.

Pero no todo es silencio y serenidad en Menorca. La vida ciudadana está muy viva en la isla Minorica.

Podemos recorrerla de este a oeste visitando sus históricas villas, desde Sant LLuís, Es Castell, la hermosa Mahón, Allaiors, Fornell, Mercadal…hasta llegar a Ciudadela, donde quizás pueda el viajero tomar alojamiento para descansar la vista y el entendimiento de todo lo vivido durante el día. Porque en cualquiera de los municipios menorquines, además de la belleza natural propia de esta tierra encontrará una historia propia, larga y relatada con afabilidad por los lugareños.

Menorca ha hecho del turismo en los últimos años uno de sus principales sustentos económicos y lo ha hecho afortunadamente respetando el carácter y singularidad de cada uno de sus rincones.

Frente a la masificación de su hermana mayor Mallorca, o la especialización de Ibiza, en Menorca lo que vamos a hallar es fundamentalmente un ocio tranquilo, sin estridencias. Disfrute de una naturaleza sosegada y de pueblos blancos y serenos. Cultura, mar, deporte, gastronomía y tradición son algunos de los atractivos que  esta isla balear presenta ante el turista que decide elegirla como destino de sus vacaciones.

Son pues los Hoteles en Menorca el reducto dedicado al descanso de quien ha dedicado su día a empapar sus cinco sentidos de la luz y la blancura mediterráneos.